Palmira y el Califato

Palmira y el Califato

Parece que asistimos al resurgimiento de un nuevo Califato  a  través del denominado Estado Islámico. El problema es su atrocidad mucho  mayor que la de los Califatos Omeya y de Córdoba. El filósofo francés Philippe-Joseph Salazar, experto en la propaganda del IS, advierte en un libro sobre la férrea determinación del yihadismo frente a los valores occidentales. Supuestamente el Califato ofrece el ideal religioso islámico, y lo contrapone al materialismo consumista de Occidente.

Ciertamente, según este profesor de Retórica de la Universidad del Cabo de Sudáfrica los yihadistas están totalmente convencidos de sus valores fanáticos extremos. Consideran que la guerra santa contra los cristianos los une en una camaradería extraordinaria, y explotan, de modo propagandístico, este tipo de actitudes irracionales en su beneficio.

Al ser la población musulmana tan numerosa, aunque en su inmensa mayoría sea pacífica y no acepte la violencia puede suceder que, por la influencia de estos ideales violentos del yihadismo, determinados sectores de los musulmanes más radicales de Indonesia y Malasia quieran también llevar a cabo la guerra santa o el terrorismo. Y la idea de que ha vuelto a resurgir el Califato es peligrosa, ya que aunque se consiga la desaparición del Estado Islámico, la misma  permanece en las mentes de un cierto número de musulmanes radicales.

Existe el riesgo que con los bombardeos contra el ISIS se provoque y acelere la conversión de muchos más ciudadanos islámicos al yihadismo, porque interpretan la guerra santa como algo necesario contra los cristianos o  los infieles que no siguen una buena vía. Como se puede ver es un planteamiento medieval de las cosas y de la realidad.

La destrucción de estatuas y monumentos en Palmira, y en otras zonas Patrimonio de la Humanidad son la expresión de un fanatismo que acaba en 10 minutos con obras de arte de granito  de hace miles de años. Es algo terrible, pero que pone de manifiesto los mensajes que pretenden transmitir los yihadistas: los valores éticos y culturales occidentales no son tan fuertes. Aunque, en el fondo, estén equivocados ellos consideran que están en lo cierto.

Ante estos tremendos retos para la seguridad, el Ministerio del Interior de España ha reaccionado acertadamente, y ha puesto a disposición de los ciudadanos un número telefónico de llamada gratuita y una aplicación móvil  y una web. De este modo se facilita la colaboración ciudadana en la lucha contra el radicalismo violento del Daesh.Y a esto se añade una contranarrativa  a través de videos, imágenes, infografías y textos que niegan con argumentaciones racionales la propaganda yihadista.

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