“La Sexta columna” es una herramienta ideológica manipuladora y oportunista

“La Sexta columna” es una herramienta ideológica manipuladora y oportunista

“La Sexta columna” es un programa de reportajes e investigación que, los lunes a las 21,30, cada semana busca tratar, en profundidad, alguno de los temas más candentes de la actualidad.

Después de convertir el frívolo programa “Salvados” de Jordi Évole en uno de sus grandes éxitos, La Sexta pretende seguir apostando por el reportaje de actualidad con este programa semanal presentado por Antonio García Ferreras, director del canal y rostro visible del espacio de debate “Al rojo vivo”.

Producido por el equipo de informativos de la cadena, “La Sexta columna” se alimenta de los principales debates y problemas políticos, sociales y económicos del país, para elaborar, a partir de ellos, documentos llamativos sin ningún tipo de ética, implacables y muy directos que pretenden ser una radiografía de la realidad. Entre otros temas de rabiosa actualidad se han tratado; la historia de Rumasa y Nueva Rumasa de la familia Ruiz Mateo, la ruina de Pescanova, los ERE de Coca-Cola y Endesa, el problema laboral de la empresa automovilística Nissan, las celebritys de la Lista Falciani , Suiza y Andorra como tantos paraísos fiscales, un grave problema laboral; trabajo barato o emigrar, las tarjetas blancas de Caixa Penedés, el gran escándalo de Bankia, el partido político Podemos, las bandas latinas, el petróleo en la provincia de Burgos, la patronal de las agencias de viajes o el turismo en España. Temas de actualidad que bien tratados, sin sesgar la información, son de interés.

Sin embargo, la más que cuestionable personalidad informativa de la cadena aleja, una vez más, a uno de sus productos del mínimo rigor periodístico, y directamente lo convierte en una herramienta ideológica manipuladora y oportunista que impone como inapelables declaraciones e imágenes descontextualizadas, testimonios selectivos y medias verdades. De esta forma, cada entrega de La Sexta columna se convierte en una pequeña campaña de acoso y derribo a políticas, ideas, creencias, instituciones y personas, que obvia con excesiva frecuencia la capacidad crítica y el criterio de la audiencia, y deja en nada las puntuales virtudes informativas del programa.

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