Martin Luther King reclama el derecho al voto de los negros en Estados Unidos

Martin Luther King reclama el derecho al voto de los negros en Estados Unidos

He visionado la película Selma que fue nominada a los premios Oscar, cuenta con el apoyo en la producción de nombres como Brad Pitt y Oprah Winfrey. Llegó a los cines cuando se cumplían 50 años de las históricas marchas de Selma a Montgomery, Alabama, reclamando el derecho al voto para los negros en Estados Unidos. Aun reconociendo lo justo de la demanda, teóricamente ya una realidad, pero que está lejos de serlo en los estados del Sur, el presidente Lyndon B. Johnson no quiere tomar en sus manos este problema y legislar, sobre todo cuando ocupan su mesa otros graves problemas. El líder Martin Luther King, cuyo prestigio se acrecentó con el Premio Nobel de la Paz, establecerá en Selma la base de operaciones de esta nueva lucha pacífica por el voto.

Buena muestra de cine histórico en la lucha por las libertades. La afroamericana Ava DuVernay, que ya llamó la atención con una interesante muestra de cine “indie”, Middle of Nowhere, maneja bien el sólido guión del primerizo Paul Webb, que está punteado con breves frases sobreimpresionadas en la pantalla, como si formaran parte de los informes que el FBI elabora sobre King, e incluye múltiples personajes y grupos en la narración, con el mérito de lograr que el espectador no se pierda, sin ser pesado.

El film combina los tintes épicos de ciertas escenas de muchedumbres, o la brutalidad de la represión en el puente Edmund Pettus, con el intimismo de los “tête à tête” entre los personajes, sus intercambios verbales con diferentes puntos de vista, y la soledad del líder, Martin Luther King, que se ha ido dejando en el camino la felicidad del hogar, que desearía recomponer, y cuyo principal guía es su fe en Dios, la oración unida a la convicción de la justicia de su causa. Resulta sugerente la idea de que la población de Selma fue escogida como catalizador de un movimiento que corría el riesgo de no lograr avances considerables, y se hace justicia señalando las adhesiones de numerosos miembros de distintas confesiones religiosas a la marcha. Sobre el rigor histórico, hay quien considera que se arroja una imagen algo negativa del presidente estadounidense.

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