Leo Messi ha cometido un fraude fiscal que le degrada como prescriptor publicitario

Leo Messi ha cometido un fraude fiscal que le degrada como prescriptor publicitario

El cinco veces ganador del balón de oro ha sido condenado a 21 meses de prisión por fraude fiscal. La sentencia no perjudicará solo a Leo Messi, sino que también al FC Barcelona y a sus patrocinadores que sufrirán las repercusiones del escándalo.

El jugador no declaró a Hacienda la cifra de 4,1 millones de euros. Si la marca personal del delantero se valoraba en casi 10 millones en 2014, tras la indignación de los consumidores se verá degradada.

Leo Messi era precriptor de numerosas marcas. Adidas, Huawei, Pepsi y Gillette son algunas de las muchas firmas que confiaban en la imagen del jugador para sus campañas publicitarias.

La sentencia podría afectar al valor de marca de los propios patrocinadores, cuya imagen se asocia a la del jugador del equipo catalán.

The Drum contactó con alguno de los patrocinadores de Leo Messi, a fin de conocer su actitud y la forma en la que planean el futuro. Según informa; Adidas seguirá confiando en el delantero como embajador de marca, mientras que los demás anunciantes prefieren omitir sus declaraciones al respecto.

La indignación es tal, que muchos piden a los clubes de fútbol a prohibir jugar a Leo Messi durante el tiempo que dure la sentencia. Ignorando la parcialidad que seguramente inspire muchos de los comentarios, lo cierto es que el jugador ha probado carecer de la integridad como persona que posee como jugador. Solo queda esperar a la conclusión final del asunto y si seguirá consolidando su carrera profesional como futbolista de élite.

Es bueno recordar a los anunciantes que cuentan con famosos para sus campañas que, no sólo gozan de mayor credibilidad entre los consumidores, sino que también consiguen despertar mayor simpatía entre el público. La mejora de la percepción de la marca entre las audiencias acaba traduciéndose en una mayor probabilidad de compra del producto o servicio anunciado. Sin embargo cuando el famoso tiene un desliz personal, su imagen como prescriptor publicitario, queda dañada y las marcas que publicita también sufren las secuelas su falta de credibilidad.

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