¿Pero quién puede matar a un niño?

¿Pero quién puede matar a un niño?

“Un niño recién nacido merece el máximo respeto”, afirma Juvenal.

El Summa ha trasladado al Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes a un bebé recién nacido encontrado en el cuarto de contadores de una vivienda de la calle Pazos, en el municipio de Algete. «El recién nacido se encuentra bien aunque presenta síntomas de hipotermia localizada en las manos y en los pies», han indicado fuentes del Centro de Emergencias Comunidad de Madrid.

Causa horror y estremece las fibras más íntimas de nuestro ser, el hallazgo de un bebé recién nacido, abandonado entre los contenedores de basura en Algete. No es imaginable la actitud de fiera o sin corazón de la madre que lo abandonó. Puestos a buscar causas, una destacaría sobre las demás: la que mira a la educación de esa madre en los valores humanos y cívicos. Por ello, cuando se socavan los fundamentos de la convivencia surge un egoísmo feroz, hedonista, materialista y se desprecian las normas morales, se está contribuyendo a que abunden casos como el citado.

Pero somos conscientes de las trabas que la sociedad impone a esos intentos moldeadores de personalidades individuales. La familia se ve desarbolada; la escuela, desautorizada; la autoridad legítima, escarnecida. Si la familia es la primera célula educadora de la sociedad ¿Porqué se está destruyendo?

En esta sociedad decadente hay que valorar al recién nacido en toda su dimensión y trascendencia como una persona en desarrollo y que los adultos parece que tienen un empeño especial en ir “contra natura”, degradando su integridad física y moral. No deben olvidar esas madres, crueles, que sus hijos no son suyos, son hijos de Dios.

Mientras la gran ventana lívida, la televisión, suplante a los padres, no podremos extrañarnos de que el cubo de la basura sea la cuna más apropiada para un recién nacido. “Debemos repetir con la máxima firmeza que nada ni nadie pueden darnos permiso para matar a un ser humano inocente, ya sea un feto, un embrión, un niño, un adulto, un anciano o un enfermo en su incurable agonía”

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