Desde placentas humanas, indagan científicos mexicanos genes que predisponen a obesidad a niños

Desde placentas humanas, indagan científicos mexicanos genes que predisponen a obesidad a niños

Un equipo de investigadores de la Universidad de Guanajuato (UGTO) ha estudiado en placentas humanas dos hormonas implicadas en la regulación del crecimiento fetal. La primera, grelina, se ha encontrado de manera elevada en los bebés de peso bajo frente a los niños de peso normal; mientras que la leptina está muy elevada en niños con talla grande.

La doctora Gloria Barbosa Sabanero, del Departamento de Ciencias Médicas de la División Ciencias de la Salud de la UGTO, Campus León, titular de la investigación, explicó que la importancia del estudio radica en conocer a nivel molecular los cambios que en la vida temprana pueden llevar a la alta incidencia de enfermedades cardiacas, obesidad y diabetes en la vida adulta, y que están asociadas con el peso de la persona al nacer.

“Si un bebé tiene peso anormal, en la vida adulta tendería a desarrollar obesidad, diabetes o alguna enfermedad cardiovascular; mientras que un bebé de peso normal tiene mucho menor riesgo; se requiere saber los cambios moleculares que a nivel fetal pueden inducir esto”.
Agregó que se tiene el antecedente de que la leptina se produce en la placenta y participa en el crecimiento total; se le adjudica la formación de nuevos vasos en el desarrollo, maduración de células sanguíneas y un impacto en el crecimiento. Respecto a la grelina, que también produce la placenta humana, no es claro su papel.

La investigación de la UGTO trabaja con placentas humanas, además de sueros de los bebés y mamás, a partir de los cuales han focalizado tres grupos de estudio de niños de peso bajo, alto y normal al nacer. A todos les han realizado mediciones hormonales, metabólicas y antropométricas.

“Tenemos evidencia que el crecimiento y el peso del bebé están relacionados con el tamaño de la placenta porque es un puente de comunicación entre el feto y la madre; tiene un papel muy importante para el crecimiento y desarrollo del bebé. Además, ahí se producen gran cantidad de proteínas como la leptina y grelina”, indicó la doctora Barbosa.

La especialista de la UGTO agregó que la investigación estudia la metilación de los genes; es decir, señales químicas que se adicionan sobre el material genético, sin alterar su secuencia. Estas señales modifican la actividad de los genes y se cree que son, en parte, las que predisponen a una persona para tener mayor riesgo a desarrollar enfermedades en la etapa adulta.

Después de dos años, este trabajo de la Universidad de Guanajuato detalla que los niños de peso bajo y peso alto muestran diferencias con los de peso normal, no sólo en la cantidad de las hormonas leptina y grelina, sino también en la cantidad de los receptores para unir leptina en la placenta.

Esto indica que existen diferentes instrucciones de crecimiento en cada caso. Los trabajos actuales se enfocan a determinar si las señales químicas (como la metilación) en la placenta, son diferentes entre los bebés de peso anormal y los de peso adecuado. Esto pondría en evidencia la importancia de la metilación para determinar la aparición de las enfermedades de la vida adulta, permitiendo con ello comprender el mecanismo y algún día aprender a manipularlo.

Cabe señalar que en animales se ha observado que las madres alimentadas con una dieta alta en grasas, tienen crías pequeñas o de bajo peso, y menor cantidad de leptina. Además se tiene el registro que al consumir grasa en grandes cantidades sufren cambios químicos (como la metilación) que pueden alterar la actividad de los genes.

La doctora Barbosa concluyó que los estudios están hechos en animales, y su investigación propone evidenciar si esto sucede en los humanos, es decir, si dichas señales químicas sobre el ADN pueden estar relacionadas con el crecimiento fetal y causan un mayor riesgo de presentar enfermedades de la vida adulta como hipertensión, obesidad o diabetes.

El trabajo desarrollado con apoyo del Fondo Mixto de Guanajuato buscará en la segunda etapa una “relación” en los cambios del ADN con el crecimiento del bebé, y a futuro tratar de explicar por qué se generan estos cambios. Parten de la hipótesis que un candidato a generar los cambios sobre el ADN son los alimentos que consume la madre en el embarazo. Con estos hallazgos se tratará de incidir en alguna recomendación de alimentos para las mamás. (Agencia ID)

Deja un comentario

Su correo electrónico no será publicada.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.