El punto ciego de la Unión Europea: Los costos del desempleo juvenil europeo

El punto ciego de la Unión Europea: Los costos del desempleo juvenil europeo

Por Alexander Muller

Europa continua sufriendo los efectos de la crisis financiera y en la mayoría de los países europeos la recuperación ha sido floja, si es que no enteramente inexistente. La falta de crecimiento, en adición a la ausencia de reformas, tanto económicas como sociales, tiene graves implicancias para el empleo juvenil. La gente joven que ingresa a la fuerza laboral es la más gravemente afectada por la crisis y recibe la menor protección o asistencia. Una manera de enfrentar la crisis consiste en contribuir concretamente a la creación de oportunidades de empleo para la gente joven. Es indiscutible; si el empleo juvenil no es manejado en forma sostenida, podría obstaculizar la recuperación europea a largo plazo.

¿Una generación perdida?

La tasa promedio del desempleo juvenil (que abarca a los que tienen entre 15 y 25 años) alcanza actualmente en la Unión Europea el 23,5%, ascendiendo al 56% en Grecia y al 53% en España [1]. En total, 5.6 millones de desilusionados jóvenes están actualmente desempleados en toda Europa [2].

Se suponía que el Acta Única Europea (SEA) de 1986 iba a cimentar el establecimiento de un mercado europeo único, al permitir el libre flujo de bienes, servicios, capital y mano de obra. Los primeros tres parecen estar funcionando perfectamente, mientras que la última todavía enfrenta muchas trabas. En particular, aunque la gente tiene pocas restricciones para viajar cruzando las fronteras, los jóvenes sufren de falta de movilidad. Para poder aprovechar las oportunidades de trabajo o de pasantías en los estados miembros de la Unión Europea, que no sean los propios, las personas jóvenes deben tener movilidad y flexibilidad. Sin embargo, esto resulta problemático, cuando no hay vuelos económicos entre los países y la gente joven carece de medios financieros para costear los gastos de viaje.

Esperemos que la próxima generación de graduados habrá aprendido las lecciones de la crisis y optará por elegir carreras en las cuales ellos tendrán un futuro. Seguramente las empresas van a tener en cuenta a esos jóvenes para emplearlos, al ver que ellos responden a la educación y preparación deseada y han complementado sus estudios con experiencia laboral previa. Sin embargo, existe el riesgo de saltarse toda una generación de mano de obra calificada, muchos de los cuales carecen de los medios financieros o de la ayuda necesaria para volver a capacitarse. Si las subsiguientes generaciones no pueden superar la crisis, Europa será testigo de una nueva ola anual de graduados desempleados. Esto plantea el riesgo de una emigración masiva. Las personas jóvenes están deseosas de emigrar de Europa, mientras tratan desesperadamente de encontrar trabajo. Su esperanza es que sus títulos les posibilitarán conseguir empleos en el exterior y que su propia valía será finalmente reconocida. Desde que comenzó la recesión, hablando tan solo de los portugueses, 200.000 inmigraron a antiguas colonias, tales como Brasil, Angola, Mozambique y Macao, donde hay trabajos disponibles en la construcción y la minería.[3].

Las pasantías no sirven

EL tema de las pasantías ha mostrado repetidas veces su fea cabeza. Las pasantías a menudo son vistas como una manera de acortar distancias entre los estudios académicos y el ámbito laboral profesional. Sin embargo, más que una valiosa experiencia de aprendizaje y un trampolín para entrar al mercado laboral apropiado, las pasantías a menudo son equiparadas a nada menos que el trabajo esclavo de hoy en día. La mayoría de las veces son de baja calidad, no remuneradas, infructuosas y que no llevan a ningún lado. Además, los pasantes a menudo son ocupados en tareas con las que no se sienten realizados, tales como hacer fotocopias o hacer mandados, que carecen de un sentido de valor educativo y de logro.

Incluso las pasantías atractivas y remuneradas, ya no son una opción. Aunque son altamente codiciadas entre los jóvenes, porque reciben algún tipo de recompensa, las pasantías pagas ya no son suficientes para cubrir los mínimos costos de vida. Ya sea remunerados o no, la mayoría de los pasantes dependen de la ayuda paterna para completar sus programas de pasantía. No obstante, hay una larga cola de deseosos pasantes, listos para hacerse cargo de esas pasantías no remuneradas o de baja calidad, simplemente porque hay escasez de trabajos para la gente joven y las pasantías son vistas como una potencial vía para ganar acceso al difícil mercado laboral. Los jóvenes toman las pasantías, ya que necesitan desesperadamente la experiencia que les permite a ellos capacitarse para acceder a tareas de mayor calidad.

Más preocupante aún es que incluso los jóvenes que tienen la oportunidad de hacerse cargo de una pasantía no remunerada, no pueden mantenerse a sí mismos. Simplemente, muchos jóvenes no pueden completar sus pasantías porque no pueden costear el viaje hacia y desde el lugar de trabajo y mantenerse a sí mismos financieramente. Como ejemplo, un estudiante español que ha recibido una pasantía en Estocolmo, no la puede aceptar al ver que no tiene los medios financieros para viajar y establecerse en Suecia. Él carece de dinero y su familia no puede mantenerlo. Para colmo, la pasantía no brinda remuneración y vivir en Suecia implica un alto costo de vida. Esto significa que la pasantía está fuera de su alcance, a pesar del hecho de que nuestro estudiante español necesita desesperadamente la experiencia laboral para acceder a un empleo de tiempo completo. Como tal, el círculo vicioso continúa.

El déficit de orientación vocacional

Idealmente, las pasantías y la capacitación deberían proporcionar el primer paso entre la educación académica y el trabajo a tiempo completo. Tales programas son diseñados para dotar a la gente de una vital experiencia laboral y del desarrollo de capacidades clave para obtener empleo, tales como comunicación y organización. Sin embargo, la clave está en brindar una sólida orientación profesional a la gente joven, antes de que ingrese al mercado laboral [4]. Por ejemplo, esto podría significar que se provea más orientación vocacional en las escuelas, donde los jóvenes están comenzando a contemplar su futuro. Sin embargo, también se ha impuesto demasiado la orientación vocacional prejuiciada, que a menudo subestima determinados caminos vocacionales.  A la mayoría de las personas jóvenes se las alienta a ir a la universidad a buscar un título, con la esperanza de acceder a mejores trabajos, a pesar del gasto considerable por parte de sus familias. Por consiguiente, los jóvenes son enérgicamente disuadidos de seguir ciertas carreras en los campos que anhelan u otras industrias, produciendo así grandes carencias de personal calificado en el mercado laboral. La falta de calificaciones es en gran parte el resultado de una falta de intercambio entre las empresas y el sector educativo.

Hay una necesidad de mejorar la orientación vocacional. Tiene que llegar a ser más cautivadora, motivadora y dirigida por los empleadores. Los empleadores deben involucrar al sistema educativo, porque ellos son los que saben qué capacidades relevantes son necesarias para sus industrias. Las empresas necesitan interactuar directamente con estudiantes y reclutar fuera del ámbito universitario, así como también ayudar a moldear los programas educativos y brindar mejor información y recursos tanto a los padres como a los docentes. Más importante todavía, las personas jóvenes necesitan tomar conciencia de la amplia gama de oportunidades disponibles para ellos, a fin de que así se motiven y se sientan seguros con respecto al sendero profesional que tienen la intención de tomar. Aún así, uno debería tomar con precaución las predicciones potenciales de las industrias en crecimiento y de la demanda laboral, porque raramente se corresponden con las realidades del desarrollo económico. Es posible el mito de que ‘la universidad es mejor’ no tenga fundamento. A pesar de que la mayoría de los trabajos requieren de algún título formal o académico, los padres y los profesionales actuales pueden ya no estar familiarizados con la educación contemporánea o con los duros criterios que rigen para el empleo.

Consecuencias sociales

Un mercado laboral deprimido implica una escasez de gente joven financieramente independiente. Debido a la falta de ingresos estables, muchos jóvenes continúan viviendo en casa con sus padres. El número de personas jóvenes que se quedan con sus familias, ha aumentado del 44% en el 2007 al 49% en el 2012[5]. Esto implica serias consecuencias para la independencia de los jóvenes y su transición hacia la adultez. Por cuanto no se pueden mantener a sí mismos, las personas jóvenes dependen de sus padres. Más alarmante aún, si las personas jóvenes enfrentan dificultades en mantener un trabajo fijo sin tener que depender de beneficios de desempleo entre trabajo y trabajo, aumentan sus perspectivas de vivir en la pobreza después de la jubilación. A fin de tener derecho a una pensión en el futuro, las personas jóvenes tienen que haber pagado sus impuestos y ahorrado para su fondo de jubilación. Esto es obviamente difícil, si uno no tiene un empleo permanente y, por ende, la capacidad de ahorrar.

Además, los efectos psicológicos consiguientes pueden ser devastadores para los jóvenes. El desempleado tiende a sentirse más excluido y sufre de una mayor tasa de depresión crónica, frustración e inestabilidad psicológica. Esto tiene efectos recíprocos sobre sus estilos de vida sociales. La inactividad y el desempleo no empujan a la gente a participar en la sociedad o a asumir tareas voluntarias. Además, los jóvenes desempleados no se involucran en muchas actividades sociales, debido a sus limitados presupuestos, y hasta decrece su actividad en Internet, ya que no pueden costear suscripciones mensuales. La juventud se ha tornado necesitada. Las personas jóvenes no pueden costear el pago de una renta o los costos de un alojamiento, sólo ocasionalmente compran carne, están forzados a comprar ropa de segunda mano en vez de nueva y no pueden costearse vacaciones anuales. Más aún, debido a extensos períodos de desempleo, los jóvenes instruidos sienten que la vida se ha hecho cada vez más complicada y que su valía no es reconocida, al ver que no pueden tener éxito en encontrar un buen trabajo. Las compañías se desentienden. En general, la gente joven tiende a sentirse marginada tanto por la sociedad, como por el mundo de los negocios, con la consecuencia de que pierden el optimismo.

Las lecciones de austeridad

Ciertamente, las políticas de austeridad no son una solución a largo plazo de la crisis. Dada la estructura de la Unión Europea y las regulaciones sobre gobernanza fiscal, los gobiernos nacionales están limitados en términos de su capacidad para capitalizarse en base a la política fiscal. La austeridad impide el crecimiento económico y la innovación, y por lo tanto no contribuye a generar nuevos trabajos. Consiguientemente, 18 de los 28 Estados Miembros de la Unión Europea han visto caer sus salarios reales [6]. Por lo tanto, la gente joven puede terminar no solo sin recibir un salario, sino que les pagarán sumas insuficientes, que no pueden cubrir los gastos básicos para vivir. Los sindicatos estiman que a través de la inversión de 250 mil millones de euros en un período de 10 años, se podrían crear 11 millones de nuevos puestos de trabajo [7]. Los fondos para tales políticas podrían ser recaudados de la evasión fiscal y el fraude. Esto es una cantidad menor que la que fue asignada para salvar a los bancos.

Conclusión: El aprieto de Europa   

La gente joven de Europa esta pagando por la crisis de hoy y no siente los efectos de la recuperación. La juventud sufre inmensamente, ya que la protección social no está garantizada y el acceso a los mercados laborales se ha tornado exigente y altamente competitivo. Las chances de recibir empleo están disminuyendo para la juventud, a causa de la difícil transición de la educación al empleo. Con las inminentes elecciones de la Unión Europea el 25 de mayo, muchos partidos políticos han adoptado el tema del desempleo juvenil como una plataforma de campaña.

Si ni la Unión Europea, ni los gobiernos nacionales pueden ayudar a proveer a los jóvenes de decentes oportunidades de entrenamiento, para que accedan a trabajos de calidad, ellos deberían al menos brindar beneficios sociales mejorados, por medio de fondos sociales o estructurales. Europa necesita llegar a ser más dinámica en términos de equipar a su juventud para el moderno lugar de trabajo. Primeramente, Europa no puede permitirse abandonar a su gente joven, su futura fuerza laboral. Sería no sólo desperdiciar a su juventud, sino también el talento, la innovación y la creatividad propias de la gente joven. Estas cualidades también vienen a ser ingredientes vitales del crecimiento económico.

Fuentes:

[1] Eurostat. (2014). “Unemployment Statistics”. (“Estadísticas de Desempleo”). Obtenido el 6 de abril del 2014, de: http://epp.eurostat.ec.europa.eu/statistics_explained/index.php/Unemployment_statistics#Further_Eurostat_information

[2] Eurostat. (2014). “Youth Unemployment”. (“Desempleo Juvenil”). Obtenido el 5 de abril del 2014, de:

http://epp.eurostat.ec.europa.eu/statistics_explained/index.php/Youth_unemployment

[3] USA Today. (2012). “Recession has Portugal Urging Citizens to Leave to Find Work”. (USA (“La recesión hace que Portugal exhorte a los ciudadanos a irse para encontrar trabajo”.) Obtenido el 10 de mayo de 2014, de:

http://usatoday30.usatoday.com/news/world/story/2012-02-16/portugal-jobs-colonies/53198004/1

[4] McKinsey&Company. (2014). “Education to Employment: Getting Europe’s Youth into Work”. Insights and Publications. (“De la educación al empleo: poniendo a trabajar a la juventud de Europa”. Percepciones y publicaciones). Obtenido el 5 de abril del 2014, de:

http://www.mckinsey.com/insights/social_sector/converting_education_to_employment_in_europe

[5] EurActiv. (2014). “Study: Young People Living with Their Parents Longer” (“Estudio: la gente joven vive más tiempo con sus padres”) Obtenido el 5 de abril del 2014, de:

http://www.euractiv.com/sections/social-europe-jobs/study-young-people-living-their-parents-longer-301139

[6] ETUC. (2014). “Falling Wages Casts Doubt on Recovery Warn Trade Unions”. (“Los sindicatos alertan que la caída de los salarios arroja dudas sobre la recuperación”) Obtenido el 5 de abril del 2014, de:

http://www.etuc.org/press/falling-wages-casts-doubt-recovery-warn-trade-unions#.U0JMvcagG2w

Fuente: JTW

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