Telecinco practica la explotación infantil a través de ‘Pequeños Gigantes’

Telecinco practica la explotación infantil a través de ‘Pequeños Gigantes’

El programa televisivo “Pequeños Gigantes” de Telecinco ha obtenido una audiencia de 3.312.000 espectadores y una cuota de pantalla del 25,1% de acuerdo con el ranking publicado por el semanario Teleprograma del 22 al 28 de septiembre.

Cada semana, cinco pandillas capitaneadas por un famoso competirán en tres modalidades: canto, baile y talento.

Cada grupo estará formado por su padrino y cuatro niños de entre 4 y 12 años: un cantante, una pareja de baile y un pequeño talento. El jurado, compuesto por Angy Fernández, Jorge Cadaval y Melody (en la imagen), debe valorar las actuaciones en cada emisión y decidir quién conseguirá el triunfo final. El premio es una beca de un año de formación artística para cada uno de los integrantes del equipo ganador.

Por fin, Telecinco, emite un programa “blanco” sensible, con la inocencia infantil que provoca una gran emoción entre el público. Se abusa de las intimidades sentimentales de los niños y, al mismo tiempo, se abusa de la explotación infantil.

El frívolo y controvertido Jesús Vázquez, el “showman” de Telecinco, conduce este concurso-espectáculo en el que los niños son los protagonistas. Entre las virtudes del programa destaca la variedad artística de sus participantes. La incorporación del baile le otorga vistosidad. Y la categoría de “Talento” cede un espacio para la improvisación infantil aportando naturalidad y sorpresas a “Pequeños Gigantes”.

Resulta también positivo que los niños sean pequeños y no se les obligue a actuar como adultos, como algunos comentarios del jurado, a veces imposible de controlar en un espacio dirigido a toda la familia.

Por lo demás, “Pequeños Gigantes” se ve con facilidad y logra ilusionarnos con alguno de sus pequeños participantes. Molestan tantos espacios muertos entre actuaciones, que solo sirven para alargar el programa y fomentar ocasiones para que los adultos interrumpan con su afán de enturbiar la inocencia infantil.

Al final, lo que nos puede disuadir de ver el espacio es el nulo interés por el formato o la inquietante certeza de que Telecinco explotará a esos niños para ganar audiencia todo lo que pueda. A estos precoces talentos se les presenta un incierto futuro (Fuente: Telespectadores Asociados).

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