‘Zapeando’: las horas bajas de La Sexta se traducen en un desmadre de patio de marujas

‘Zapeando’: las horas bajas de La Sexta se traducen en un desmadre de patio de marujas

Tertulia televisiva para la sobremesa de LaSexta. Frank Blanco (en la imagen) conduce este magazine que cuenta con diversas secciones: “Somos muy fans de…,” “Españoles por el mando”, “¿Quieres que vuelva?”, “¿Quieres que se haga aquí?”, “Estrella invitada”, “El rincón de pensar”, “Mira quién habla”, “Concurso de concursos” o “Cocina Creativa”; y diversos colaboradores: Susana Guasch, Quique Peinado, Miki Nadal, César García, Mar Vega, Sergi Mas, Celia Montalbán y Santi Más.

Con el objetivo de repasar las últimas incidencias ocurridas en las diversas pantallas, el presentador y los contertulios rebuscarán en la red y en los canales internacionales de televisión. Cada programa acogerá a algunos invitados para que cuenten sus experiencias en el medio televisivo. Sus contenidos tienen un toque de humor agrio, erotismo, vocabulario soez, crítica desgarradora a los políticos y frivolidad en general.

Desde la cancelación de “Sé lo que hicisteis”, la sobremesa de LaSexta se ha convertido en una franja poco ambicionada por la audiencia. Además, después de varios intentos, ningún programa de crítica televisiva ha conseguido igualar, en calidad y en seguidores, al espacio de zapeo analítico encabezado por Ángel Martín y Patricia Conde. “Zapeando” no es una excepción.

Se pueden detectar algunos abusos que convierten el programa en un espacio débil y sin personalidad. Uno de ellos es el exceso de secciones: incontables, repetitivas y vistas en otros lugares. Lo mismo ocurre con los colaboradores. Cada uno trae sus fobias, sus ídolos y sus delirios en torno a los contenidos audiovisuales con la intención de que el espectador conecte con las más banales sugerencias.

A todo lo anterior, se añade un guión débil cuyo desarrollo se deja a merced de los ánimos del presentador y los colaboradores y al arbitrio de las capacidades de sus invitados. Por lo tanto, el resultado de cada entrega es desigual e imprevisible. Los contenidos seleccionados son triviales; en ocasiones, hasta pueden resultar molestos; muchas veces, tendenciosos y casi nunca, positivos. A esta recopilación se le suma un análisis poco productivo. Por tanto, el espacio carece de interés a pesar de que se vislumbre ingenio en algunos colaboradores y un saber hacer en el presentador.

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