Vicente Ferrer, misterio humano y misterio divino

Vicente Ferrer, misterio humano y misterio divino

Pere Claver Corberó o Pedro Claver (Verdú, 1580 – Cartagena de Indias, 1654) jesuita, santo, patrono de los esclavos, defensor de los derechos humanos…

Hay figuras-personas-personajes dentro del seno del cristianismo y de la humanidad que nos superan. Si se lee el Proceso de Beatificación, donde existen ciento cincuenta y cuatro testimonios, nos damos cuenta, que esta figura en concreto, nos supera. Podemos pensar y preguntarnos, como el ser humano, puede llegar al mayor grado de humanidad, como es éste caso, o si analizamos otras vidas, a lo largo de la historia, no pondré nombres, como otras personas llegan a grados tan nefastos y perniciosos, que son difícilmente comprensibles…

Se estudian en las facultades de filosofía y humanidades biografías y obras de grandes humanistas, escritores, pensadores, filósofos y artistas, buscamos sus producciones culturales, las estudiamos, las analizamos, estudiamos y sintetizamos sus sistemas filosóficos morales y éticos, y, con ellos deducimos e inducimos parámetros y conceptos, los aplicamos a los campos diversos de la sociedad, la política, la jurisprudencia, la antropología, etc.

Pero no somos conscientes, que hay personas, como la que comentamos en este artículo-columna, que con su ejemplo y sus obras, es como si nos llevarán a retos y límites, que pensamos, que un ser humano, no puede llegar, especialmente, a nivel moral y ético, a nivel espiritual y religioso.

Puede que usted sea agnóstico o sea ateo o sea creyente en otra religión no cristiana, pero esta biografía, y, otras de santos o santas canonizados, nos permiten, entender y comprender otras dimensiones y perspectivas del ser humano. Diríamos, que la mayoría de seres humanos, estamos en una franja normal de la realidad y de la existencialidad, después, existen, otros seres humanos, que están por debajo de esa franja, a nivel moral y espiritual, y hay otros, que están por encima.

Dentro del cristianismo, estas personas, han llegado a estos niveles, no solo, ni esencialmente por sus esfuerzos racionales y de voluntad y de libertad, sino que además de ello, se han dejado, impregnar y nutrir y alimentar por la gracia y los dones de Dios, la gracia santificante, la gracia habitual, la gracia actual. Son obra de Dios, ¿y, porqué usted o yo, no? ¡Porque no nos dejamos modelar por la gracia de Dios, porque aunque para cada uno en la Providencia de Dios, tenga un plan para él o ella, desde luego, para todos y todas tiene un mayor nivel de moralidad y espiritualidad, de darse el Mismo Dios a cada ser humano, sea cual sea sus circunstancias, su cultura de origen, su lugar, su salud o su enfermedad, sus estudios, su puesto de trabajo, etc.?

Hoy, se reivindica a Pedro Claver, como apóstol y precedente y precursor de los Derechos Humanos, especialmente, para y con los negros o etíopes, como eran llamados en su tiempo, pero extensible a todo ser humano. Hoy, hay que reivindicar esta figura, su obra, su ejemplo, su biografía, su vida, sus ideas que nos han dejado los testimonios, sus actos. Hoy, debería usted y su vecino leer una buena biografía de esta persona, sea usted atea o no, sería un aire fresco, de entendimiento y de comprensión del ser humano, de usted y de los demás.

Quizás, usted no pueda, no deba, según sus circunstancias, hacer ni el uno por ciento de lo que Vicente Ferrer hizo, pero quizás, usted con usted mismo se humanizaría más, usted con los de alrededor se humanizaría más, usted con todos, se humanizaría más. Usted con usted y los cercanos y los lejanos se “divinizaría” más, si se dejase diríamos, dejar que el dedo del Buen Dios, interviniese un poco más en su existencia. No vamos a entrar aquí en el problema que sigue tronchando los cerebros sobre la justificación y la fe, o el de la fe y las obras, que se levantó, especialmente con Lutero y seguidores. No es este modesto artículo lugar de esa controversia, ni tampoco en el ánimo del escribiente abrir esta sandía de la polémica.

Decían de su persona que era “corto en palabras”, pero añadiríamos nosotros que “largo en hechos”. Vivimos, en un tiempo, que muchos seres humanos, no creen, que existe el bien y el no-bien o el mal moral, por tanto, en los temas que ellos creen o quieren o estiman, ponen su medida. También hay, otros seres humanos, que distinguiendo entre el bien y el mal, no son capaces de comprender, que hay acciones-actos-hechos-realidades que moralmente, tienen, diríamos un valor de cinco y otras de ocho, es decir, unas son buenas, pero mesuradas, otros actos morales, son buenos pero notables o excelentes.

Vivimos en un tiempo difícil, que sin negar que todo debe evolucionar y progresar, también la moral, hemos desechado la moral occidental heredada durante siglos y milenios, que se ha ido decantando y perfilando y matizando. Y, parece que nos hemos quedado sin moral, no en el orden jurídico, pero si, en los órdenes sociales, personales, familiares, laborales… No, olvidemos que una sociedad sin una moral adecuada, está abocada a la crisis, a mayor sufrimiento, a mayor desintegración, con consecuencias imprevisibles… No, es lo mismo un acto moral bueno, o no-moral, o moral malo… La buena moral es el armazón y el cemento de la sociedad.

Dicen que León XIII, al terminar, de leer la biografía de Pedro Claver, dijo, que ninguna vida le había sorprendido tanto y más, salvo la del Nazareno, sino ésta. Quizás, sea bueno, que usted se acerque a una biografía, o al menos, por Internet, a algunos documentales…

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