Cuerpos y cerebros para la ciencia

Cuerpos y cerebros para la ciencia

Hasta dónde sé casi todas las Facultades de Medicina de España, y suponemos de Occidente, tienen un programa para donación de cuerpos y cerebro para la ciencia y la enseñanza.

También la Fundación CIEN, Fundación Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas, situado en Madrid, acepta la donación de cerebro para el estudio de las enfermedades neurológicas.

– Este tema, como casi todos los que nos adentramos en esta serie de artículos es complejo, difícil, de diversas sensibilidades y percepciones. Pero resumiendo y sintetizando diríamos que se sea creyente en un Ser Trascendente o no, al menos en la órbita occidental, que todavía sigue teniendo un substrato esencialmente cristiano, ante la muerte y el cuerpo del fallecido o fallecida podríamos indicar las siguientes características:

Se indica que ante dicha entidad y realidad, los vivientes, sean familiares o no, deben respeto a ese ser que ha fallecido. Tal es así, que dentro del cristianismo existe un deber de misericordia de enterrar a los muertos, es decir, darles el trato y el merecimiento y el respeto adecuado y correspondiente que toda vida humana merece. Hemos visto en el siglo veinte, que esta obra de misericordia, como se indicaba en la doctrina tradicional católica, es y sigue siendo necesaria, porque demasiadas veces, no las saltamos…

Dicho lo anterior, sin negar y dando como previo el aviso anterior y las consecuencias que supone, diríamos que existen varios modelos:

a) La sepultura del cuerpo, siguiendo la costumbre semita, judía y de los pueblos semíticos, que ha pasado al orbe cristiano.

b) La cremación, que se puede realizar dentro del cristianismo, siempre que se realice con sumo respeto y sin negar diríamos el fundamento de la resurrección, quién crea en dicha concepción.

Esta vertiente, sería una readaptación de los pueblos eslavos y germánicos, también de la Antigua Roma.

c) La donación del cuerpo o parte de él, para la donación de órganos. Por lo cual, algunos órganos del difunto pasarían a personas vivas que los necesitan. Y después, el cuerpo restante se le devuelve a los familiares, para que realicen algunos de las posibilidades anteriores.

d) La donación del cuerpo para la ciencia y la docencia. Es decir, se supone que con el sumo respeto hacia ese cuerpo y a la persona que representa ese cuerpo. El fin, es la investigación medica o científica o para el estudio y la docencia. El cuerpo tendría diversos fines.

e) La donación del cerebro para la ciencia, para el estudio neurológico. En este capítulo podrían existir dos grandes ramas, por un lado el estudio a y en todos los sentidos, para comprender como es y funciona un cerebro normal, y cómo uno que haya tenido alguna enfermedad neurológica. Y en ese contraste, en esa acumulación de datos y de hechos, porque la ciencia avanza por datos y hechos y excepciones y preguntas y posibles respuestas, se vaya acumulando datos suficientes, para intentar solventar, en la medida posible, la diversidad de enfermedades neurológicas que se producen en el mundo…

Dentro de este capítulo esta la variedad posible, de cómo en el caso del cerebro de Einstein, hubiese una finalidad de comprender la excepcionalidad. Pero podríamos indicar que estaría dentro de los parámetros anteriores, al estudiar la patología se estudia la salud, al estudiar la salud, se estudiaría la patología…

– Ciertamente, la persona o familia que desee analizar y estudiar esta posibilidad de donación de órganos o de cuerpos para la ciencia y la enseñanza, o cerebros para la misma realidad, existen en todos esos centros universitarios y hospitales médicos unos protocolos y una serie de explicaciones y de condiciones de solicitud, para que la persona que quiera donar su cuerpo o su cerebro, para un fin o para otro, lo pueda realizar, aunque después, hasta dónde conozco la familia interviene o se le tiene que pedir permiso…

Dicen, que este siglo, entre otros retos, es el siglo del cerebro, es decir, del descubrimiento de dicho órgano y todas sus posibilidades. Se indica, que al final del siglo en el que estamos, se habrán dado enormes pasos del avance del conocimiento del cerebro.

Si somos conscientes, pensemos que tenemos alma-espíritu inmortal, que sería diferente al cerebro, pero instalado en esa realidad, o pensemos que solo somos carne-cuerpo y, el cerebro sería eso solo algo fisiobiológico y psicológico y mental, que solo tendría explicaciones inmanentes, un órgano más desarrollado. Pero solo tendría explicaciones inmanentistas y materialistas-biologistas-psicologistas. Se piense en una solución o en otro, se piensa y se siente, que cuándo descubramos los vericuetos del cerebro, nos encontraremos la solución a grandes preguntas y respuestas que han estado en y dentro de la humanidad durante milenios…

Cómo tantas veces, he indicado, según el verso helenístico, “no sirve ninguna filosofía que no intente curar alguna enfermedad humana”. No sirve ningún artículo que no intente abrir un pequeño horizonte, contribuir a curar alguna dolencia humana.

Pienso dos cosas, debería, si de verdad queremos conocer el cerebro, aunque como en todo, después pueda tener aplicaciones diversas y quizás, no todas buenas. Se deberían primero crear un programa mundial, del estudio del cerebro de todos las especies de animales. Ciertamente, tratándolos de forma correcta y solo estudiarlos cuándo hayan fallecido. Y si están vivo, solo con técnicas no invasivas, no sufrientes.

Segundo, crear un programa de investigación del cerebro a nivel mundial. Para ello, se aconseje a personas excepcionales en algún campo y todo tipo de personas, personas que hayan destacado en una materia o especialidad, por arriba o por abajo, incluso personas que hayan cometido graves crímenes sociales. Pedir a las familias el estudio del cerebro de sus familiares, para intentar descubrir el por qué una persona es Einstein, una persona es Teresa de Calcuta o una persona es normal en todos sus comportamientos o una persona ha sido un asesino en serie…

Cierto, todo realizado con las máximas garantías éticas y morales, y todo, todo siempre con el permiso de los familiares. Con el máximo respeto moral y espiritual hacia esa persona, hacia cada persona, hacia el cerebro y el cuerpo de cada persona. ¡Paz y bien…!

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