La Hagadá Dorada

La Hagadá Dorada

La Hagadá Dorada es un manuscrito iluminado de la Hagadá de Pésaj, miniado o ilustrado del siglo catorce en Cataluña. Consta de 56 miniaturas. Dicha obra está depositado en la Biblioteca Británica.

La Hagadá en síntesis es la narración del Éxodo del pueblo judío, de la liberación de los israelitas por Moisés de la esclavitud del Antiguo Egipto, y era y es, lectura obligatoria en la Pascua Judía. Dicho relato se realiza en familia, alrededor de la mesa, por todos los miembros de la familia. De ahí, que dicha obra haya sido copiada durante siglos, y en muchos casos, miniada o ilustrada. Es una narración y un canto de oración al Dios Único del Antiguo Testamento. Debemos indicar que dicha narración ha continuado durante siglos y milenios en el seno de las familias judías del mundo.

Contiene esta Hagadá 27 miniaturas del Génesis y 26 del libro del Éxodo. Se estima que esta obra fue realizada por dos artistas al estilo gótico francés. Debió ser encargada por una familia pudiente de la zona de Cataluña, posiblemente, como regalo de bodas a alguno de sus hijos o hijas.

– Debo indicar, que no soy judío, por consecuencia, quizás las precisiones conceptuales no sean exactas, pero pienso que las Hagadá y el Talmud han sido los dos libros que han sostenido la fe del pueblo de Israel.

Hoy, no podemos percibir ambos libros, no solo como monumentos de la humanidad, que lo son. Y de la humanidad es de la Humanidad, de y para la Humanidad y la humanidad. Sino que además, tenemos que verlo, es imposible, no percibirlo de otra forma y de otra manera, a los ojos de los hechos y resultados de lo que sucedió en Centroeuropa en la mitad del siglo veinte.

Por tanto, este modesto artículo, no solo es el modesto análisis de un gran libro ilustrado, esta Hagadá en concreto, ni siquiera su relación con el Talmud, que pienso que es el sostén o el pilar inmaterial del “templo del pueblo judío” durante siglos, sino también, nos enfrenta al problema, que al menos, para mi capacidad intelectual y volitiva, no tiene explicación, del mal y de la maldad y del Mal que sucedió en Europa contra el pueblo judío y otras minorías, hace casi ocho décadas.

Si nos miramos en el pueblo judío, se sea judío de religión o de descendencia, yo he indicado que no lo soy, se sea de cualquier otra religión o metafísica, todo ser humano de buena o de regular buena voluntad, debe plantearse como el ser humano es capaz de realizar, lo que hizo a otros seres humanos. Por qué y para qué, de alguna manera, los genocidios, que se repiten de vez en cuando, con distintas banderas de sistemas ideológicos, con distintos procedimientos, con distintos modos y medios y maneras y formas…

El pueblo judío, descendientes de judíos, porque desde hace varios siglos, no todos eran judíos de religión o de creencias, es una mínima parte de población, siempre lo ha sido en Europa, y desde luego en el mundo. Por lo cual, sus errores o potenciales errores, o sus potenciales injusticias que hayan realizado, siempre habrán sido minoritarias, por la misma razón, de su pequeña proporción demográfica. No es lo mismo como otras metafísicas religiosas y otras culturas basadas en religiones, que están constituidas, por cientos de millones de personas, creyentes en esas estructuras conceptuales. Por lo cual, nos lleva a pensar, porqué esa inquina y rencor, que siglo tras siglo, en unos lugares del mundo y en otros, se ha tenido sobre este pueblo, tan minoritario demográficamente en toda y en cada época y territorio del mundo.

Si se le prohibía, como en muchos periodos en Europa ha sucedido, por no indicar otros territorios y estructuras sociopolíticas, si se les prohibía tener tierras, y otros tipos de bienes, estaban condenados, si querían sobrevivir, a oficios liberales, es decir, medicina y sistemas financieros y otros oficios artesanales y comerciales. Es decir, lo que se le achacaba de “maldad”, es lo que el resto del mundo no judío, les permitía ser. Además, de que en su interpretación, si no me equivoco no está mal, la riqueza material conseguida de forma legal y moral, ahí el ejemplo de Job, el ejemplo, de José en Egipto.

– De los 613 mandatos, recogidos por Maimónides, que han constituido diríamos la esencia de la Torah, durante siglos, siempre me ha llamado mucho la atención, lo relacionado con “el no trabajo en el sabbat”. Es decir, esa obligación de no trabajar ese día, la obligación de dar culto a Dios, esa obligación de no hacer ningún trabajo físico. Aunque no la cumpliese, la mayoría de la población judía, ni ahora, ni en otras épocas, pienso que ha “sido esencial para la constitución y el éxito y la permanencia del pueblo judío”.

Porque eso le permite pensar y meditar y rezar y analizar. Es decir, quedarse quieto en su ser, y por tanto, la mente se piensa a si misma. Pienso que esa es y ha sido la razón esencial de su poder permanecer en el mundo, y de haber sido capaz de haber producido multitud de personas de gran calibre de calidad en las artes y el saber y la cultura y las ciencias y la economía…

Pienso, que esta Hagadá Dorada, debería ser un motivo y razón, para analizar y pensar, que jamás se vuelva a repetir otra Shoah, ni ningún otro genocidio a ningún otro pueblo o entidad social humana. Paz y bien.

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