Antonio Porchia y el enigma del descubrimiento

Antonio Porchia y el enigma del descubrimiento

¿Qué habría sucedido si Roger Caillois no hubiese descubierto el libro Voces de Porchia? ¿Qué habría sucedido si André Bretón a través de Caillois no hubiese descubierto dicha obra?

– En la producción cultural humana, estamos, casi siempre ante varios enigmas, pongamos por ejemplo, al gran escritor Porchia y su obra Voces, ¿qué hubiese sucedido si no hubiese empezado a escribir esos pequeños fragmentos? ¿Qué hubiese sucedido si no los hubiese reunido, y hubiese entregado algunos a la prensa? ¿Qué hubiese sucedido, si no los hubiese publicado o autopublicado, o no hubiese trabajado, entre otros trabajos en una imprenta? ¿Qué hubiese sucedido, si ya publicado, y que no tenían salida, ni venta, no los hubiese regalado la edición a la Sociedad Protectora de Bibliotecas Populares?

¿Qué hubiese sucedido, si un ejemplar de esa donación, no hubiese sido leída, por Callois, un escritor francés que se encontraba en Argentina? ¿Qué hubiese sucedido si Callois, no hubiese traducido algunos de sus fragmentos en una revista de la editorial Gallimard? ¿Qué hubiese sucedido si a través de Callois, André Bretón no hubiese conocido dicha obra, o fragmentos de ella, y Bretón no lo hubiese elogiado como la obra más importante en lengua española? ¿Qué hubiese sucedido si la editorial sudamericana no le hubiese ofrecido una edición…? ¿…?

Habrá desde luego otras circunstancias, pero todas estas realidades, mejor o peor interpretadas, podrían haberse decantado hacia una dirección o hacia otra. ¿O dicho de otro modo, posiblemente, si hubiese fallado algunas de estas circunstancias positivas, la producción de Porchia se habría perdido…?

Razón seria y profunda, para darse cuenta, que en la creación cultural, de cualquier arte o actividad, científica o filosófica o artística o literaria o teológica, intervienen multitud de factores o variables. Y, unos, algunos, hacen que ese producto no se termine, o terminado no sea capaz de hacerse público, o hecho público, no tiene la suerte o la fuerza de llegar a las elites o gestores culturales o, y al final al gran público, entendido o interesado en esa actividad…

Si algunas de estas docenas de variables, circunstancias, situaciones, azares, constantes no se producen en la dirección adecuada y correcta, un talento especial en una actividad humana, o incluso, una producción realizada, se puede quedar en algunos de todos los pasos que tiene que producirse y originarse de que algo, “empiece a funcionar en la mente-corazón de alguien, se materialice según su entidad, y llegue al público especializado, y al final, se quede en la historia-cultura de los seres humanos”.

Hasta la saciedad he indicado, que a mi modo de ver, la solución, es crear centros documentales virtuales o, y materiales, de cada actividad humana. Pongamos el caso de los aforismos. Es decir, en dicho lugar, cada persona, que se dedique a esta actividad, o parte a ella, pueda enviar un curriculum y datos y aforismos o sus producciones, si no editadas, al menos con registro de la propiedad. Y se vayan conservando, cientos o miles de autores y de obras, al menos referencias de ellas. De tal modo, que exista una posibilidad que los estudiantes o investigadores o editores o directores de revistas de esa actividad o críticos o antólogos o…, puedan ir a un lugar, material o virtual, dónde haya recogidas, todo o casi todo de una actividad concreta, en un territorio determinado.

Así de ese modo, se podría hallar de forma fácil, la obra, de cientos de personas, en dicha actividad, la obra, al menos en título, y algunos de los fragmentos o textos o imágenes, de cientos o miles o docenas de miles de autores, sea una actividad en la poesía, o matemáticas, o física, o diseño, o pintura, o escultura, o grabado, o literatura, o novela, o artículos periodísticos, o…

Sencillamente, es que la riqueza cultural, que los seres humanos realizan, no se pierda. Que se pierde y destruye, más de lo que pensamos. En un tiempo, que tanto se valora el reciclaje, dejamos que multitud de actividad cultural, después de realizada, se vaya destruyendo, ni siquiera, queden imágenes de ellas, es decir, fotografías de pinturas, esculturas, etc.

– Estimo que de todas las lecciones, que Porchia nos puede ofrecer, además de sus grandes y geniales, aforismos-frases-fragmentos-voces, es que la producción cultural humana, para ser aceptada, pasa por muchas y diferentes fases, y si en alguna, no se produce la solución correcta, esa producción cultural, o no se produce en la mente de un ser humano, o se queda en su cerebro-carne-alma, o no se pasa al papel, o no se ofrece al público, o no llega a los dedos y manos correspondientes o gestores, o no llega al público entendido, o se pierde y se queda en algo que fue, pero que no queda en la historia, porque casi siempre no se puede recuperar… ¡Si algo de todo ello, no hubiese sucedido en sentido positivo, yo, yo no habría escrito este artículo y usted no lo estaría leyendo…!

¡Vivimos con la convicción, creo que falsa y errónea, que se ha planteado y materializado de muchas formas y maneras, pero una de ellas, “es que hoy un Quijote no se perdería”! ¿Pero olvidamos, qué y cómo sería hoy un Quijote, y cómo sería hoy un Cervantes…? ¿Y dónde estaría hoy un Quijote o un Cervantes, en qué isla o barrio o lengua, en tal cantidad de producción cultural que se realiza cada año en el mundo…?

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