Un spot publicitario se desmarca al proponer una propuesta cinematográfica “de valores”

Un spot publicitario se desmarca al proponer una propuesta cinematográfica “de valores”

Este spot se ha publicado en Internet, y sigue siendo un fenómeno mediático: más de 30 millones de visitas en diversas páginas oficiales, con reproducciones en cientos de blogs y páginas web, y traducciones a varios idiomas.

Lo envió Ana María Pérez Guerrero y después Eduardo Galán. Pidieron de que lo publicara porque debemos difundir las historias que nos enriquecen. Ahora que tantos spots buscan el recurso al humor zafio, a la sensualidad o al materialismo, reconforta descubrir un anuncio sencillo –pero sublime– como éste de la compañía tailandesa True Move: un “spot con valores” que está haciendo pensar a medio mundo.

El vídeo comienza de modo fuerte y violento: la cámara en movimiento y el montaje dinámico transmiten desasosiego y agitación. Un niño ha sido sorprendido cuando robaba en un comercio. La dueña le acorrala y le increpa, incluso le golpea. Cuando el niño abre su mano, vemos lo que ha cogido: medicamentos. “Son para mi madre”, dice mientras baja la cabeza.

Es el momento en el que aparece el verdadero protagonista de la historia. El dueño de un bar lo ha visto todo y decide intervenir. Pide calma a la señora y pregunta al niño: “¿Tu madre está enferma?”. El niño asiente, compungido. Y el hombre muestra la grandeza de su corazón: paga las medicinas a la dependienta y se las entrega al niño junto a una sopa vegetariana para su madre…

Este arranque presagia un relato lleno de emociones. Porque pasan los años, y esa referencia a las medicinas –sembrada con acierto en el guión–  se convierte en un leit motiv narrativo y temático muy hondo, algo que provoca un giro sorprendente y conmovedor. Quiero que la veas y sientas la historia, que saborees su delicadeza y su ternura. Hasta llegar al lema final: “Dar es la mejor comunicación”.

Sí, hacen falta anuncios con valores. Una publicidad que aporte optimismo y esperanza, que nos ilumine y enriquezca. Publicidad emocional, porque el ser humano necesita emociones y chispazos de luz interior; necesita sentir que en la vida hay algo más que triunfar o poseer. Por eso, al final, estas campañas emotivas son las que permanecen en el tiempo.

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